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Las alas del cóndor

Quisiéramos volver sobre la actuación de Chile contra Argentina, en un partido al que pudimos asistir en el CARR de La Reina.

Antes que nada, nos parece que un Sudamericano de Rugby merece otro marco que pueda acoger más público y si mal no recordamos, ha habido fechas de rugby en el Estadio San Carlos de Apoquindo con mucha afluencia de público. No es nuestro ánimo alimentar la hoguera después de la derrota más que previsible, de Chile frente a Argentina, pero vaya la salvedad.

Ahora, pasando brevemente revista al encuentro, es claro que la superioridad de los argentinos no da lugar a dudas. Sin embargo Chile pudo haber creado mucho más y se empantanó en un juego de forwards, correcto es cierto y de mucho esmero, Chile en ningún caso fue ridículo en el scrum. Un viejo rugbista (tan viejo como yo), me hacía ver como el apertura (10) se quedaba con la pelota. Hubieron dos o tres incursiones por el ancho con dos contra uno evidentes pero faltó, o la comunicación del apoyo, o la vista del que llevaba el balón. Resumiendo, con un poco más de ambición hubiésemos (vamos arando dijo la mosca…) podido entrar al in-goal trasandino. Los argentinos tuvieron mucho espacio para maniobrar y la presión de Chile no fue muy esmerada, hubo errores de manejo en el pase y en la disputa de balones altos y los “up and under” de Chile, para llegar a ocupar la zona de 22 adversa, fueron aproximativos.

Con “Jaguares” o “Pumas” al frente nuestro, el rugby chileno muestra falencias y que son estructurales, denotando que la distancia entre el rugby argentino y el rugby chileno cada año se acrecienta más. Es cierto de que hemos crecido, pero del otro lado de los Andes han crecido aún más y cabe constatar de que el rugby no es un ente quieto como una esfinge, es un organismo en constante evolución y crecimiento, es más, podemos afirmar que rugby es sinónimo de evolución y  tenemos, en ese sentido, que sacar provecho de este tipo de exámenes que son los encuentros con las selecciones de las naciones mayores del rugby y cuestionarnos profundamente en nuestro fuero interno: ¿Qué podemos hacer en nuestra modesta medida para mejorar nuestro juego? ¿Qué es lo que está faltando en nuestro pequeño club, a nivel de dirigencia, de capacitación, de diálogo? ¿De qué manera podemos fortalecer el rugby nacional? ¿Es necesario crear nuevas asociaciones o quizás es mejor fortalecer las existentes, participando en ellas y tratando de enmendar el rumbo de estas, con nuestras ideas si consideramos que este rumbo no es el correcto? ¿Sabemos dialogar dentro del club, entre clubes y entre asociaciones? ¿Somos los suficientemente amigos dentro del rugby chileno? ¿Somos capaces de una ambición compartida?

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Un Comentario

  1. Muy buena la reflexión del último párrafo. Creo que los grandes cambios se dan con muchos pequeños y simples cambios: primero en los clubes y luego a nivel asociaciones. Ejemplo: arrancar uno a nivel personal con entrenar siempre, no faltar y tener conducta con las comidas, luego comprometerse a lograr objetivos de a poco a nivel equipo con tu club y verán que en no mucho tiempo cuando los clubes tengan mejores jugadores… las asociaciones tendrán-indefectiblemente- mejores clubes y, por último, el seleccionado será, sin dudas, un mejor equipo porque podrá nutrirse de clubes de mayor calidad. Paso a paso: primero uno, luego el club, luego las uniones.
    Abrazo a todos.

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