¡Amigos del rugby, tengan ustedes muy buenas tardes!
Discrepancias y por qué no decirlo, conflictos de interés con la dirección de esta página, nos mueven a abandonar este espacio que nos ha acogido por varios meses.
Gracias a nuestro editor y a nuestros compañeros, a los cuales nunca pudimos encontrar. Internet nos permite entrar en contacto con el otro, pero al mismo tiempo hay en él un factor altamente deshumanizante. No hay nada cómo la reunión cara a cara y que ningún computador podrá suplantar. Seremos intransigentes en ese aspecto, hasta el final de nuestros días.
En nuestras columna mostramos nuestro rostro, bajo nuestro nombre, con un apodo que llevamos con alegría y que el tiempo irá confirmando cada vez más. Me dice la dirección que hay dificultad para otros colaboradores de mostrarse como son, que su identidad quede a descubierto. Comprendo tal situación, pero al mismo tiempo no puedo, ni debo compartir.
Quedamos en deuda con varias notas que quisimos realizar, en particular una sobre Sebastián Berti, uno de los jugadores chilenos de rugby más brillantes, si no el más brillante, de su generación.
