En medio de la expectación del Seven de Viña, la Asociación de Rugby de Santiago vive su proceso electoral, que definirá el rumbo institucional hasta 2029. El próximo ciclo de ARUSA están en juego la gobernanza, el presupuesto, la visibilidad y el futuro de un producto que crece más rápido que las decisiones políticas que lo acompañan. Con un presente ordenado tras muchos años de ajustes y con un nivel de juego que ya superó a las estructuras de la normalidad en el rugby amateur chileno, la pregunta es inevitable: ¿quién se animará a subir la impronta institucional de la principal asociación del rugby nacional?
El calendario no es casual. Mientras el Seven de Viña del Mar vuelve a reunir a clubes, dirigentes, sponsors y medios en uno de los escenarios más emblemáticos del rugby chileno, ARUSA atraviesa semanas decisivas de su vida política. La asociación madre del rugby nacional se encamina a un recambio de liderazgo que comenzará formalmente en abril de 2026, aunque su debate real ya está en marcha, con un cambio de ciclo anunciado para el 19 de abril del presente, fecha en la que se elegirá el nuevo directorio.
Será el cierre de una etapa encabezada por Cristian Andrades, dirigente de Alumni, quien dejará la presidencia tras completar períodos consecutivos como director y presidente. Su salida marca el fin de un ciclo de ordenamiento institucional y abre una discusión mayor: qué necesita hoy ARUSA para acompañar el salto estratégico y competitivo que se dio dentro de la cancha, principalmente durante el último año.
El próximo lunes será una jornada clave. En Santiago, la asamblea de clubes socios deberá aprobar el presupuesto 2026 y, al mismo tiempo, comenzar a delinear el mapa político con la entrega de las listas que competirán por conducir la asociación. El peso de los votos de los clubes grandes y medianos y las señales de una lista única o competencia real serán claves para delinear el nuevo período de gobernanza que comienza un escenario financiero más estable que en el último lustro, aunque con desafíos estratégicos todavía abiertos.
Presupuesto: estabilidad operativa, decisión pendiente
Rugby Noticias tuvo acceso al resumen presupuestario proyectado para 2026, que ronda los 470 a 475 millones de pesos, una cifra baja, prácticamente idéntica a la del año anterior, aunque con señales positivas. No hay sobresaltos: continuidad, orden y foco operativo. Se proyecta un crecimiento cercano al 14% en la coordinación de torneos y competencias en todas las categorías, con especial énfasis en el rugby juvenil, y también en un torneo de Primera División que apunta a seguir elevando su nivel de juego, oficio y ordenamiento de calendario.
Este salto no es casual. Responde a una gestión funcional que logró evolucionar incluso en un contexto de transición gerencial y recursos limitados. Cerca de 350 millones de pesos se destinan anualmente a la producción y gestión de torneos en todas las categorías, consolidando a la competencia como el eje central del gasto operativo los cuales tiene como principales ingresos, las licencias de jugadores y las cuotas sociales de los clubes miembros.
Sin embargo, el volumen total del presupuesto sigue siendo bajo si se lo compara con el nuevo estatus del rugby chileno a nivel internacional o con el rugby amateur de países con los que Chile hoy se mide, o incluso con los recursos que maneja a nivel local el sistema de alto rendimiento de la Federación. La comparación es elocuente: una sola gira internacional de Los Cóndores puede costar lo mismo que un año completo del rugby santiaguino. Distintas líneas de gestión, desde al mateur al alto rendimiento, pero sin duda, una discusión abierta para las próximas elecciones, y para la ambición estratégica que deberá asumir la nueva directiva.

La herencia de Andrades: orden contable y expansión social
Desde diciembre quedó conformada la Comisión Electoral que tendrá a su cargo el proceso eleccionario, cuya votación se realizará el 19 de abril de 2026. Al respecto, en conversación con este medio, Cristián Andrades, presidente de Arusa, destacó el estado institucional que deja la asociación tras asumir en un contexto donde se arrastraban constantemente problemas de caja de gestiones anteriores: “La asociación se entrega con números claros, limpios y ordenados, con un orden administrativo en proceso de mejora y con una fuerte expansión en la masificación del rugby”.
Uno de los sellos más claros de su gestión fue el enfoque territorial y social, una línea que si bien hoy aparece instalada en la agenda de ARUSA y del rugby chileno en general, «comienza lentamente a normalizar convenios con municipios, proyectos escolares y una articulación más directa con la Federación», para ampliar el campo de acción tradicional de la asociación, asegura el actual mandamás.
Iniciativas en Lo Barnechea, Colina y La Florida, el impulso del proyecto Au Coeur, patrocinado por la Federación Francesa de Rugby, y nuevas gestiones en Melipilla, junto a proyecciones en Renca y Providencia, buscan insertar modelos de desarrollo en territorios donde históricamente la ovalada no estuvo presente. “Como asociación no podemos perder ese rumbo; hay que llegar a todas las comunas de la Región Metropolitana”, remarca Andrades.
Melipilla como modelo replicable
El caso de Melipilla, es una de las últimas gestiones del actual ejecutivo, fue presentado como una muestra tangible de este enfoque. Allí, ARUSA — también en coordinación con la Federación— acompañó la incorporación del rugby en el sistema escolar y el crecimiento del club Athletic de Melipilla, con miras a su futura integración a las competencias oficiales.
Todo se desarrolló en el marco de un programa financiado con recursos municipales, que incluyó implementación, infraestructura, transporte, monitores y apoyo logístico para más de 150 niños y niñas. A esto se sumó la capacitación de 40 profesores de educación física, asegurando continuidad, base formativa, legado y un modelo inclusivo replicable.
Visibilidad y marketing: límite, gestión y nuevas audiencias
Uno de los debates más sensibles de cara al nuevo ciclo es la valorización del producto ARUSA. Aquí aparece una distinción clave: el cambio de gerencia fue determinante para contener la esfera funcional de los torneos y, pese a las limitaciones presupuestarias, logró evolucionar una competencia que elevó su nivel deportivo: la contención operativa, la mejora en procesos internos, la inclusión de nuevas categorías, el desarrollo de material digital y estadístico para los clubes y la estabilidad del calendario son registro de ello.
El límite estuvo en otro plano: la falta de una decisión dirigencial más decidida para invertir en visibilidad. En ese marco, 2026 se asoma como un punto de inflexión. Ya que probablemente podría ser el último año del contrato de ARUSA con la señal televisiva CDO, abriendo el escenario a nuevos actores y plataformas interesadas en transmitir el rugby amateur chileno.
Las señales son claras. La reciente transmisión digital de TVN —con producción de RugbyChile.cl— del Seven Juvenil de Mackay superó 1.200.000 impresiones en apenas dos días, cifra que podría triplicarse este fin de semana con el Seven adulto en Viña del Mar. Un hecho innegable: el rugby, cuando se muestra bien, responde y alcanza nuevas audiencias. Y no solo televisión: podcasts, editoriales, medios independientes podrían ingresar a un universo cada vez más convincente para los medios.
En cuanto a televisación del Torneo de Primera, en su penúltimo año de contrato, CDO transmitió 42 partidos, más semifinales y las finales de primera y segunda división. En ese recuento COBS fue el club más televisado con 15 apariciones, seguido de Old Boys (14). Paradójicamente, Old Mackayans, anfitrión del Seven de Viña y multicampeón nacional 2025, tuvo apenas cuatro partidos emitidos y solo uno como local en Viña. Desde Concepción, Old Johns sumó dos localías televisadas y Sporting RC en Viña, no tuvo localías. Contrariamente, Alumni —descendido en 2025— fue el club con mayor promedio de visibilización y localías (71%). Datos que exponen una deuda estructural y un desafío claro para la próxima directiva.
Seven de Viña: el fin de semana donde se mira el poder
El lobby en Viña es claro: no se trata de cambiar lo que funciona, sino de mejorar la impronta política heredada y sostener una administración que abrió el camino para que una de las capitales con mayor volumen de clubes del hemisferio sur explote todo su potencial. El rugby santiaguino es potente y Viña será la cumbre informal donde las elecciones de ARUSA comiencen a tomar forma y donde se discuta algo más profundo que una votación: hasta qué altura quiere llegar el rugby de Santiago y el rugby de primera. Porque el rugby chileno, también depende de ello.
Por Felipe Cáceres / CL Rugby

