Los fríos números suelen ser engañosos; vemos como en cantidad de jugadores somos segundos en Sudamérica y en el juego propiamente, somos terceros, mas cerca del cuarto y quinto que del segundo de esta parte de América.
Recopilando información para esta nota, pude observar a simple vista como los números reflejados en el sitio IRB (Unions) de nuestro país no se corresponden con la realidad. Figuramos sólo con 23 clubes, cosa que a primeras luces parece ser falso, ya que que si contamos con 16.724 jugadores, cada club debiera tener un promedio de 727 jugadores, un absurdo.
Ahora bien, a que se debe esto: Falta de información verás, desconocimiento de la realidad de cada club, falta de un sistema (aquí un buen dato: gente de la ARRA, esta desarrollado un sistema informático que permite completar una ficha de jugador a un responsable de un club, que a su vez es autorizado por un responsable de sistemas de la Asociación quien maneja los números e información, muy buen trabajo que debiera replicarse en nuestra Federación) informático que mantenga actualizado al momento a nuestras autoridades y por último, lo que venimos pregonando desde hace mucho desde Rugby Noticias: «No sirven los equipos de rugby, sirven los clubes. La constitución de personas jurídicas implica deberes y obligaciones; sin esto el rugby de Chile nunca tendrá bases sólidas.»
Con este último punto salta claramente a lo que se ha visto enfrentada la persona que tuvo a su cargo el envío de información de nuestro rugby a IRB. Hay un gran número de equipos de rugby que no son clubes y que por lo tanto NO EXISTEN en la realidad.
La constitución de personalidades jurídicas permiten una serie de ventajas sobre un grupo de personas que solo juegan rugby; otras vías de financiamiento, reconocimiento público, seriedad, responsabilidad, en fin todo lo que sabemos trae consigo la constitución de un club.
Bien, entonces, por qué no se forman clubes y se siguen manteniendo los grupos de fanáticos del rugby solamente?
Varias son las causas:
1.- FALTA DE COMPROMISO
2.- TEMOR A LA FORMALIDAD
3.- DESINTERES DE LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS (UNIVERSIDADES Y COLEGIOS)
4.- FALTA DE INCENTIVOS
5.- ASOCIACIONES SIN COMISIONES DE DIFUSION Y DESARROLLO
6.- FEDERACION CON BAJA PRESENCIA EN REGIONES
7.- JUGADORES VETERANOS POCO COMPROMETIDOS
8.- DIRIGENCIA POCO CAPACITADA
9.- FALTA DE ASESORIA
…entre otras.
Los números que dan inicio a esta nota, parecen a esta altura de la misma muy poco importantes. Pero SON MUY IMPORTANTES, hoy los recursos se manejan a través de datos ciertos y concretos. La Unión Argentina de Rugby, se encuentra en un proceso de expansión tremendo, en que sus números deben ser claros y transparentes (Negociaciones con SANZAR, IRB, sponsors, etc.) para lo cual está trabajando en sus bases, a través de un sistema muy similar al que propone ARRA, un sistema informático con permisos de acceso escalonado desde la base (club), pasando por las Uniones (Asociaciones) y terminando en una administración central en las oficina de UAR. Sin duda la presentación de esos números serán de mucha importancia a la hora de gestionar recursos. Resulta curioso que hoy la UAR, no tiene completos sus datos en el sitio IRB, seguramente en los próximos días veremos sus nuevas cifras.
Vamos a lo que nos gusta, jugar rugby. Son estos números importantes a la hora de evaluar nuestro desempeño en la cancha? Creo que nos sirven para auto evaluarnos, observando hoy lo que nos acaba de demostrar Uruguay imponiéndose nuevamente ante Chile y cerrándonos las puertas al JWRT.
Escuchando hace semanas atrás a nuestro Head Coach, el señor Daniel Graco y recapacitando sobre su visión en el sentido de potenciar a los clubes más fuertes, se me plantearon dos vías de análisis:
1.- La primera tiene que ver con la deficiente visión de nuestra Federación en el sentido de crear un solo cuerpo orgánico, representativo y por sobre todo, apreciado por todos los jugadores de Chile, sin marcar diferencias y con visión más corporativa.
2.- La segunda, coincido en el sentido de que los equipos de cada asociación DEBEN convertirse en clubes.
Por último, queda demostrado que nuestro nivel de juego es MALO, «en el país de los ciegos, el tuerto es rey«, entonces la única posibilidad que nos queda es: JUGAR CON LOS MEJORES; hacer giras internacionales, participar de torneos inalcanzables NO SIRVE.
Vamos a lo simple, bueno, bonito y barato, crucemos los Andes más seguido y acostumbrémonos a ganarle a los equipos vecinos; luego vamos un poco más al centro de la Argentina y terminemos jugando en Buenos Aires como hace Uruguay, es más barato que viajar al resto del mundo y el nivel de juego es óptimo.
En fin, me sigue gustando la frase «la invencible precariedad» publicada en una de las notas de nuestro compañero de trabajo, Tata Navarro.

