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Los Blacks dictaron cátedra en Marsella

Que decir de los All Blacks después de esta clase magistral frente a un equipo de Francia completamente neutralizado en todos los compartimientos de juego.

Los All Blacks nos presentaron un fulgor, una rapidez y una perfección incomparables, tanto en el juego como en el gesto técnico, una dinámica sin parangón en los lanzamientos por el abierto, un notable oportunismo aprovechando cada balón recuperado, con un apertura fuera de serie, en la persona de Dan Carter, que condujo el juego sea a la mano sea al pie de una forma simplemente imperial. Rugby total, rugby de siempre, rugby nomás.

Francia venía de ganar los dos anteriores partidos de los cuales uno contra África del Sur de excelente factura y el staff de Lièvremont tenía todas las esperanzas puestas en esta cita tradicional con los Hombres de Negro, pocos sospechamos durante la semana una tal muestra de superioridad por parte de la escuadra dirigida por Graham Henry y este profesor de geografía no dejó de translucir su satisfacción y su alegría una vez finalizado el encuentro, hablando del juego que su equipo supo producir, de creatividad, de espectáculo. También de defensa, a sus ojos la base del rugby.

Después de una temporada dominada por el rugby de los Sud-Africanos, constituido básicamente de potencia de forwards, de juego al pie, de presión y de tries con un mínimo de riesgo incurrido en la realización, los All Blacks han demostrado frente a Francia que se pueden aún ganar partidos de alto nivel utilizando el ritmo y la técnica.

A la luz de la derrota de los Springboks frente a los Franceses hace 15 días, los Blacks prefirieron volver a las bases de juego que constituían su punto fuerte a comienzos del decenio, a saber, la capacidad para jugar a un ritmo en el cual los adversarios son incapaces de mantenerse, en lugar de lanzarse cabeza baja en un combate de posiciones muchas veces estéril. Por primera vez en la temporada han marcado 5 tries (20 en 13 partidos hasta ahora), realizados con todas las variantes imaginables y especialmente a partir de balones entregados por el juego al pie sin precisión de sus adversarios. En lugar de golpear contra un muro, los Neocelandeses prefirieron evitarlo o al menos encontrar sus puntos débiles. Al privilegiar el juego a la mano y utilizando el juego al pie con parsimonia, lograron determinar así los lugares donde el partido debía jugarse. Pero la mejor táctica no se ejecuta por decreto. Es necesaria una organización, las piernas y la calidad técnica para poder realizarse. El contragolpe fue el arma fatal de los Blacks y estos no pasaron mucho tiempo en los 22 franceses. La ocupación territorial estuvo lejos para ellos de ser prioritaria. Desde un comienzo pudimos sentir que los All Blacks estaban decididos a intentar el desborde. Pudieron rápidamente progresar por el ancho, utilizando las piernas de Sivivatu y Muliaina que hicieron dudar a los Franceses en defensa, los que temiendo el desfase no utilizaron una defensa en punta, quedándose así estos últimos sobre sus talones, lo que permitió un margen de maniobra considerable como espacio a los Neozelandeses.

Es corriendo detrás de fantasmas que los Franceses se agotaron, obligados a retroceder catastróficamente cuando la línea de ventaja fue quebrada (las estadísticas indican que los Neozelandeses lo hicieron 11 veces durante el partido). En pleno debate sobre el futuro del rugby, los All Blacks nos trajeron una importante contribución probando que el rugby ping-pong, ese intercambio de puntapiés al que se reduce muchas veces un partido, no es necesariamente una fatalidad, que con o sin nuevas reglas, es aún posible jugar a la mano un balón y a partir de ello marcar tries.

Ficha del partido

Francia: 12 (12)

3/5 penales de Dupuy, 1/1 drop-goal de Trinh-Duc.

Traille, Clerc, Marty, Jauzion (David), Médard (Heymans), Trinh-Duc, Dupuy (Parra), Ouedrago (Puricelli), Bonnaire, Dusautoir (cap), Milo-Chluski, Chabal (Nallet), Marconnet (Mas), Servat (Szarzewski), Barcella.

N-Zelanda: 39 (22)

5 tries de: Sivivatu, Muliaina, Kaino, Jane, Smith.

4 conversiones y 2/2 penales de Carter.

Muliaina, Jane, Smith, Nonu (McAlister), Sivivatu, Carter (Donald), Cowan (Ellis), McCaw (cap), Read (Latimer), Kaino, Donnelly (Tialata), Thorn (Boric), Tialata (Franks),  Hore (Flynn), Woodcock.

Tarjeta amarilla: Franks (minuto 77)

Arbitró este encuentro de manera no muy acertada (try black a partir de un scrum girado) el señor Rolland (Irlanda).

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